jueves, 25 de diciembre de 2008

A mi manera ¡Feliz Navidad!


No son consejos sino reflexiones. Mírate. ¿Qué ves? Llegó otra Feliz Navidad, que millones de personas pasarán con hambre viviendo bajo el umbral de la pobreza. Otros tantos las celebrarán a tiros, incluso siendo menores de edad, guerreando por el control de las materias primas con las que se fabrican los chips de mi cámara de fotos. Otros estarán la navidad encarcelados por sus ideas. Mujeres que producen la mayoría de las riquezas la celebrarán con solo un pequeño porcentaje de la masa salarial. A otras, en cambio, se les dará su paga extraordinaria con una muerte a pedradas por su libertad sexual. Millones de personas no pueden salir de la pobreza por estar sin acceso a la educación o a las medidas sanitarias esenciales......Se pueden poner granitos de arena, como comprar en tiendas de comercio justo, [poner aquí todo lo que al lector se le ocurra: ].
Propongo un juego: tras leer el post mírate al espejo 2 minutos y luego toma una decisión solidaria para estos días. Será tu granito de arena. Aceptaría de muy buen grado que contéis en los comentarios cuál ha sido vuestro granito de arena para conseguir que la navidad de algunos pueda acercarse a la nuestra. Ah! FELIZ NAVIDAD!!!!

Mi casa, Cádiz, ES.
[olympus E1; sigma 25mmDGmacro]

domingo, 21 de diciembre de 2008

El inmigrante y su rostro

Aunque, debiera empezar por el ser humano, y su rostro… ¿Qué es? Acaso la parte del cuerpo más desnuda, la más expuesta, inaccesible, altiva y vulnerable a la vez, pero también la que nos hace especiales, únicos, inconfundibles, el espejo de nuestra alma. Cierto, a través del rostro conocemos a los otros, por el rostro somos capaces de enamorarnos, el rostro es la puerta de entrada a nuestra condición de seres humanos. Pero hay más, porque en él están también las arrugas y las cicatrices de un pasado que nos acompaña, por él le sonreímos a la vida, en él lloramos, a través de él exclamamos cuando tenemos miedo, el rostro es la evidencia de la miseria y la indefensión humana. No hay relación si no hay rostro, no hay empatía sin él, no hay compromiso si no vemos. No despertamos a la realidad de los peligros que acechan a nuestros hijos hasta que no le pusimos rostro y nombre a Yeremy o a Sara; no nos revelamos contra la barbarie del hombre que pega a una mujer hasta que no empezamos a ver unos ojos hinchados a los golpes o una cara desfigurada por el ácido.
Para el inmigrante en cambio, para ese al que llaman “ilegal”, no hay rostro, no hay nombre, no hay historia, son sólo datos, estadísticas, “objetos”. Pero... ¿por qué nos están privando de su rostro?, ¿quién lo decide?, ¿por qué están ahí al lado, en nuestras ciudades, en Madrid, en Barcelona, en Málaga, en Algeciras, en Las Palmas o en Santa Cruz, encerrados en esos centros donde nadie puede verlos? He reflexionado largo sobre ello y cada minuto que pasa lo tengo más claro: si pudiéramos mirarlos a la cara un instante todo cambiaría, ya nada volvería a ser igual para nosotros, como no volvió a ser mi existencia igual después de haberme enfrentado al rostro de aquel inmigrante que se ahogaba, y aterrado, con la desesperación del que sabe que va a morir me gritaba en un francés agónico “¡s´il vous plait, s´il vous plait!”, para que no le soltara la mano. No sé donde andará pero sí sé que no murió aquella noche, no murió porque yo acudí a su llamada: me había mirado, habíamos enfrentado nuestros rostros, no podía hacer otra cosa. Gracias a aquel inmigrante hoy soy mucho más feliz. Así es, así suele ser cuando aún queda algo de humanidad dentro. Le ocurre hasta a los asesinos, muchos de ellos muy acostumbrados a matar prefieren no mirar nunca a sus víctimas a los ojos, para evitar que a la noche, al dormir, le visiten los demonios del remordimiento. Y esa misma mirada que interpela al sicario y le dice “¡no me mates, por favor, te lo suplico!”, está ahí, al otro lado de esos muros a los que llaman CIE, suplicándonos para que hagamos algo por ellos. Así, les traslado a ustedes la pregunta que yo ya respondí: ¿Qué pasaría si tuviéramos la posibilidad de entrar en esos centros para enfrentarnos a su rostro, nosotros los ciudadanos del primer mundo?; ¿qué ocurriría si de repente ese extranjero dejara de ser el Otro sin atributos, el Extraño, el Peligroso, y pasara a ser Sony, de 23 años, un joven nigeriano que perdió a sus padres a los 15, que soñaba con ser futbolista, que hace tres años que salió de su tierra, al que han pegado, engañado y robado en el desierto, que vio morir ahogado a su mejor amigo y ahora malvive encerrado entre cuatro paredes esperando ser devuelto a la nada? Estoy seguro que a muchos –como a mí- os cambiaría la vida, y acudiríais a su llamada desesperada.
Pero aquí precisamente radica el problema: no es fácil enfrentarse al rostro desnudo y desvalido del extranjero, pues ello implica remover, despertar, incomodar nuestra conciencia durmiente hasta un punto que tal vez nos llevara sin remedio a hacernos responsables de él, del mismo modo que nos hacemos responsables de una anciana que se ha caído o de un niño que llora porque ha perdido a sus padres. Llegado hasta aquí, me viene sin defecto a la memoria esa célebre cita erróneamente atribuida a Brecht que rezaba tal que así: "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y no dije nada porque yo no era comunista. Después vinieron a por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Después vinieron por los judíos, y me callé porque no era judío. Al final también vinieron a buscarme, pero ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí" Creo que es hora de que podamos y no temamos enfrentarnos a su rostro para empezar a hablar por ellos. Quizás no sea demasiado tarde: hoy mismo hemos sabido que el Gobierno de Zapatero prepara una reforma de la Ley de Extranjería que al fin permitirá a las ONG entrar en los CIE, y a través de ellas a nosotros los ciudadanos.

Eloy Cuadra Pedrini

domingo, 14 de diciembre de 2008

Sobre la niña Gift

Hola a todos y todas, amigos del PUM+J, hoy he hablado con los de la coordinadora de inmigrantes de Málaga para que me informen de algunas cosas, me han contado sobre la niña Gift, esa pequeña de cuatro años a la que defendimos en denuncia pública hace unas semanas. Creo que os podrá interesar saber algo sobre ella, aunque no sea bueno.

Recordáis, la niña había nacido en Marruecos durante la estancia allí de sus padres de Sierra Leona, mientras aguardaban para llegar hasta Andalucía. Fijáos en la historia, sus padres se conocieron por el camino en el desierto, y les dio tiempo a enamorarse y hasta a tener a una niña, y los tres cruzaron el mediterraneo hace unos meses. La historia es conmovedora ya de por sí. Pero después de lo que ya sabemos que les pasó, que la madre y la niña desaparecieron al llegar supuestamente a Nigeria, hoy me cuentan desde Málaga que como ellas no sabían nada de que dos días después iban a deportar también a su papa y marido, es probable que ahora se encuentren en algún lugar del desierto, camino de Marruecos, de Mauritania o de Senegal, para intentar pasar otra vez a España, por el Estrecho o por Canarias. Eso contando con que estén aún vivas. La madre piensa que su marido está aún en Málaga y hacia allí es posible que se dirijan, pero nadie lo sabe, nadie las ha visto. El padre, ha ido a buscarlas de Nigeria a Sierra Leona, y ahora se dispone a marchar a buscarlas por la ruta que recorre África hasta Marruecos por el desierto del Sáhara.

Pensad por un instante en esa niña y en esa madre, no las hemos visto, pero intentad ponerles un rostro, imaginad cómo sonreirían si pudieran hacerlo... ¿Cómo es posible que esté pasando esto?... (no hay más comentarios)

(Texto de Eloy Cuadra, promotor de la Denuncia realizada por el PUM+J ante los Defensores del Pueblo)

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