domingo, 8 de febrero de 2009

Es hora de ponerse en marcha

Cada día son más las personas en el mundo que se suman al “exclusivo” club de la pobreza, lo que lo convierte en el problema más grande que en la actualidad tiene Nunca se ha tenido tanta riqueza a nivel mundial, pero nunca ha existido tanta hambre: el 18% población mundial goza del 70% de la riqueza.
Frías estadísticas que tienen rostro, el rostro de los empobrecidos.Empobrecidos, apartados de sus derechos y víctimas de un sistema que olvida a la persona en aras de un falso progreso económico que está reservado para una clase privilegiada. Vivimos en un mundo globalizado, pero siendo sinceros, sólo se ha globalizado la pobreza y las diferencias entre ricos y pobres. Los derechos, la igualdad de oportunidades, están sólo en manos de unos pocos: una pobreza extrema que lleva a millares de personas diariamente a la muerte, en los países empobrecidos, y una pobreza de subsistencia que lleva a que en nuestros pueblos y ciudades cada vez sean más los que pasan a engrosar la fila de los empobrecidos.
Cada vez somos más los ciudadanos que nos sentimos responsables de la suerte de los millones de personas que no tienen derecho a los servicios más básicos; crece el número de asociaciones y OGNs, que tratan de paliar las consecuencias de la pobreza. Pero no es más que vendar una herida sin curarla previamente. Debemos actuamos sobre las causas y no sólo sobre las consecuencias; debemos cambiar esta estructura de injusticia que hace que, en un mundo avanzado, no se erradiquen el hambre y la pobreza de la Tierra.

El fin de la pobreza es hoy posible. Gobiernos y ONGs están de acuerdo en lo que hay que hacer para conseguirlo, y fruto de ello han sido los Objetivos del Milenio, o el Pacto de Estado contra la Pobreza en nuestro país. No es una utopía lejana; no es cuestión de encontrar fórmulas mágicas, sino de voluntad política, de que nuestros gobernantes asuman que la pobreza debe estar en la primera hoja de su agenda. Es por eso que, hace 5 años, un grupo de ciudadanos comprometidos en dejar en herencia a sus hijos UN MUNDO MÁS JUSTO decidió llevar a la arena política (donde se toman diariamente decisiones que afectan a la vida de tantos y tantos empobrecidos) la lucha por erradicar la pobreza. Así nació el Partido Por Un Mundo Más Justo, con un solo objetivo: luchar por un mundo sin pobreza.

Estamos en crisis; pero hace ya bastante tiempo que muchas personas viven en una crisis permanente. Se viene reclamando que el 0.7% del PIB se dedique a la cooperación con los países menos desarrollados, pero las prioridades de los gobiernos no son esas, siempre ponen excusas a fin de no aumentar esas aportaciones. Lo más vergonzoso es que, sin embargo, hay dinero para reflotar empresas transnacionales y grandes bancos, causantes en gran medida de las injusticias que se denuncian. Estamos en crisis, no hay dinero para los empobrecidos, mientras el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se encargan de dar sus grandes recetas económicas, y a los productores del Sur se le ponen trabas para competir en igualdad en el llamado Libre Mercado. La Deuda Externa, inmoral, desangra las economías del Sur y les impiden dedicar sus escasos recursos en sanidad, educación, o paliar la hambruna que recorre el paisaje de muchos de esos países. La Ayuda Oficial al Desarrollo es utilizada por nuestros políticos como moneda de cambio ante los países a los que se pretende ayudar, a cambio de acuerdos económicos ventajosos solo para el Norte, y no va a los países más empobrecidos, sino a aquellos que resultan rentables. Todas estas decisiones tomadas por nuestros gobernantes afectan a los más desfavorecidos.

No tenemos la pretensión de vivir de la política pero urge hacer ver que la mitad de la población mundial sufre pobreza severa. Pretendemos denunciar la actual situación de injusticia y exigir a quienes gobiernen que tengan en cuenta aquello que reclaman los que nos respaldan con sus votos: el fin de la pobreza, que es una decisión política y alcanzable.

No podemos quedarnos con los brazos cruzados mientras en el mundo muchas personas no tienen cubiertas las necesidades básicas para subsistir; esto nos haría ser cómplices de su situación. Las causas de la pobreza y las desigualdades cada vez más grandes entre los seres humanos están en decisiones políticas, donde el beneficio de unos pocos prevalece sobre el bienestar de muchos. Es hora de que en el ámbito de la política se dé voz a los que hasta ahora estaban silenciados, los empobrecidos. Es hora de ponerse en marcha y conseguir con el esfuerzo de todos UN MUNDO MÁS JUSTO.

Rafael Manuel Fdez. Alonso, Secretario de Organización del Partido Por Un Mundo Más Justo (PUM+J), y primer candidato por Ourense al Parlamento Gallego en las próximas elecciones de 1 de marzo.

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